CÓMO RECORDAR UN CUENTO PARA DESPUÉS CONTARLO – Parte I

CÓMO RECORDAR UN CUENTO PARA DESPUÉS CONTARLO – Parte I

¿MEMORIZAR O RECORDAR?

Muchas veces me preguntan qué hacer para aprender y no olvidar un cuento. Con frecuencia escucho en boca de madres, de padres, de maestros, incluso de alumnos, alguna de estas frases:

¡Ay!, que no me acuerdo.
Ya se me ha olvidado lo que tenía que decir, ¡cachis!
¡Ufff! Esta historia es muy larga para aprenderla, ¡ni lo sueñes!
¿¿¿Todo esto tengo que contar???

Yo también dije más de una ocasión hace unos 14, 23, 34, 40…, ¡qué más da los años! Lo que sí recuerdo bien es la impotencia que se siente al no conseguir memorizar un párrafo, un texto, un tema.

Mira que se pasa mal, ¿eh?

Para contar un cuento rara vez vas a necesitar recurrir a la memorización. De verdad, que no te engaño y tampoco exagero.

Te voy a contar lo que a mi me funciona y lo que practico cada vez que tengo delante un cuento nuevo por preparar.

Aquí está ya la primera diferencia, he dicho preparar que no memorizar.

Para contar un cuento rara vez vas a necesitar recurrir a la memorización. 

De verdad, que no te engaño y tampoco exagero.

La idea es que TRANSFORMES EN IMÁGENES el texto de tu historia. Que a ese montón de páginas escritas le des cuerpo, forma, color, frío, calor, incluso olor. Que pases a imágenes todo lo que sucede desde que comienza el relato hasta que termina.

Tengo un curso entero sobre este apartado que se llama TE CUENTO LO QUE VEO PARA QUE VEAS LO QUE CUENTO. Así que imaginaros cuánto puede dar de sí este punto.

Para mi esta es la forma más sencilla y rápida de hacer fácil lo difícil. 

De momento te voy a mostrar 5 aspectos fundamentales para hacer esta tarea más sencilla:

    1. Memorizar & Recordar
    2. La estructura del cuento
    3. Preguntas al protagonista
    4. Despensa de vocabulario
    5. Imítate para mejorar

Diferencia entre MEMORIA y RECUERDO - MEMORIZAR o RECORDAR

Raquel López

A  

La memoria: nos sirve para aprender fechas, canciones, plegarias, leyes, fórmulas, poesías, teoremas…, y hay que ejercitarla.
¿Queréis un teorema? Mejor no, ¿verdad?
Algún poema de Gloria Fuertes sí, lo otro, mejor no.

Pero si hablamos de cuentos vas a: 

Memorizar solo alguna frase, cancioncilla o pequeños fragmentos:

    • abuelita, abuelita, qué ojos tan grandes tienes…
    • caballero del alto plumero, usted que sabrá de leer y escribir, de sumar y de restar, cuántas estrellitas tiene el cielo y arenitas tiene la mar…

Estas frases tienen un orden, cierta rima y ritmo. Si modificamos o cambiamos una palabra en lugar de otra, pierden la gracia.

Memorizar:

    • la estructura del cuento
    • la línea de los sucesos
    • el viaje del protagonista

Pero ¡por Dios! el relato entero no lo aprendas de memoria.

 

Y, ¿por qué no?

Por el mismo motivo que no te aprendes de memoria el paseo que diste por las dunas de la playa el fin de semana pasado y que luego le contaste a tus amigos.
Sencillamente fuiste a la playa, paseaste por la orilla, oliste a mar, sudaste por el calor, te mojaste los pies, compraste un helado, etc. Y te acuerdas porque ESTABAS ALLÍ (quédate con esta frase que no es baladí) y, como estabas allí, tienes esas imágenes, esas emociones, esas sensaciones.

Y ahora, ¿dónde están?
Pues en tu recuerdo.

B  
El recuerdo,
su etimología me parece preciosa. Viene del latín re-cordare (volver a pasar por el corazón, porque antiguamente se creía que el corazón era la sede de la memoria). Constantemente estamos recordando momentos, sucesos, emociones… y constantemente estamos compartiéndolos con amigos y con familiares, bien por teléfono, delante de un café, al oído, en el confesionario…, elige cómo, dónde y a quién, pero necesitamos contarnos.

Recordar

Te pongo otro ejemplo.

Recordar con el cuerpo. Si te doy un texto de tres o cuatro párrafos con la historia de un chico que se cae bajando una ladera y lo estudias para mañana. Tendrás un relato estudiado con un suceso,con palabras hilvanadas, memorizadas y en orden. Pero si yo te pregunto algo que no aparece en ese texto tú no vas a saber qué contestar porque no lo pone en el papel y no lo has estudiado. Eres esclavo de ese texto.

Ahora bien, imagínate que vas a que contar cómo te rompiste un hueso, cuándo aprobaste un examen muy difícil, el día de tu boda, el nacimiento de tu hijo… De esto momentos tienes guardada mucha información en forma de imágenes y si lo quieres contar es fácil, solo tienes que acudir al archivo de tus recuerdos, sacarlo y empezar a hilvanar el relato. Puedes ir y venir por la historia como quieras, tiene cierto orden, pero no eres esclavo de lo que has memorizado porque estabas allí y recuerdas la ropa que vestías, el día de la semana, si era invierno o verano…

Espero que estos ejemplos te ayuden a ver la diferencia y los matices.

La MEMORIA y el RECUERDO tienen funciones diferentes y ambas son necesarias en nuestro día a día, pero recordar que estamos hablando de cómo contar un cuento. 

 

Necesitaremos las dos habilidades: memorizar y recordar, aunque muchísimo más de la última que de la primera.

Ahora bien, para NO estudiar de memoria un cuento, recordarlo y contarlo cuantas veces queramos, que es lo mismo que hacemos con una experiencia propia, empezaremos por tener clara LA ESTRUCTURA DEL CUENTO.

Y este es el punto número dos que veremos en el próximo artículo

Puedes utilizar estos ejemplos si los necesitas.

El cartel también.

Memorizar & Recordar

Y si, además de leer, quieres escucharme en mi canal de YouTube, también puedes hacerlo.

Raquel López Cascales

Nací en un pequeño pueblo donde aprendí a escuchar los cuentos de mi madre y los chascarrillos de mi abuelo. Con el paso del tiempo diferentes caminos se abrieron delante de mí. Unos los recorrí con calma, otros de puntillas, a otros sólo me asomé, pero cuando entré en el sendero de los cuentos ya no busco el final, pues este viaje está lleno de sorpresas, personajes, mundos nuevos y viejos, piratas, dragones y aventuras. Cuento para niños, para jóvenes y para adultos. También enseño a contar y si me llaman para dar alguna charla cuento todo lo que se. Apuesto por la palabra, la voz y el gesto. Cuento allí donde haya alguien que quiera escuchar, disfrutar y soñar. Me gustan los cuentos de ahora y los de siempre, los largos y los cortos, los de risa y de sonrisa y los cuentos que al final te dejan sin palabras. Desde hace unos años solo me dedico a contar, pero a mí me gustaría ser como mi madre que es capaz de contar y hacer otra cosa a la vez.

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